· Corinto Café · 9 asistentes
La primera reunión: nueve mujeres y una carta a la que ya lo logró

La primera reunión de Alquimia Tech fue en Corinto Café, en Chihuahua, y fue a propósito algo privado: nueve mujeres en una mesa, sin escenario ni presentación formal.
Arrancamos con una dinámica para conocernos. Cada quien pasaba y decía tres cosas: su nombre, qué hace dentro de la tecnología y qué hace fuera de ella. La tercera era la que abría la conversación: qué sentía que la conectaba con las demás. Una se presentó como desarrolladora backend a la que le gusta patinar, y lo que la conectaba era el gusto por el networking. Así pasó cada una.
De ahí seguimos con un foro. Las preguntas iban directo a lo que casi nunca se dice en voz alta: por qué entramos a esta carrera, cuál ha sido el desafío más grande que hemos enfrentado, si alguna vez nos hemos sentido incómodas, y cómo hicimos nuestro el espacio cuando al principio sentíamos que no pertenecíamos.
Cerramos con una actividad de postales. A cada una le preguntamos cómo se vería su sueño si fuera una imagen: crear una empresa de desarrollo de software, abrir un departamento propio, viajar, hacer una maestría, formar una familia. Ese sueño iba dibujado de un lado de la postal.
Del otro lado venía lo bueno. Cada quien tomaba el papel de la versión de sí misma que ya cumplió ese sueño, y le escribía un mensaje a la de hoy. Salieron cosas como no te rindas, vas por buen camino, sigue tu instinto. Cada una se escribió, desde el futuro, lo que necesitaba oír.
De esa tarde salió el grupo que sigue vivo hoy, y la costumbre de cerrar cada encuentro con la siguiente fecha ya en mente.
“Fue un espacio lleno de ideas, conexión, inspiración y muchas ganas de seguir creciendo juntas.”
